Octubre 2024 - Buenos Aires, Argentina
Sergio Rotman es conocido por su destacada trayectoria como saxofonista y multiinstrumentista dentro del ámbito del rock y el pop argentino, además de ser una de las estrellas principales de Los Fabulosos Cadillacs.
Ha sido parte de varias bandas icónicas pero su carrera despegó en la década de 1980 cuando se unió a la banda emblemática del rock latino, donde aportó una dimensión única y enérgica a su sonido distintivo, y la cual tiene elementos de ska, reggae, punk y rockabilly.
A lo largo de los años ha tenido múltiples proyectos. Uno de ellos fue fundar el dúo Mimi Maura, pero también incursionó en la industria con una carrera como solista y próximamente, el 18 de mayo, va a estar presentándose en el Fest Basura Post Punk 2024, donde hará un repaso de sus 40 años como artista.
Sin dudas, su influencia es innegable. Su habilidad para fusionar estilos musicales y su destreza como intérprete lo han convertido en una figura fundamental dentro del rock argentino, no solo por su personalidad carismática, sino por su participación en la escena cultural de Buenos Aires.
Por Ariadna Pinheiro
¿Cómo diferenciarías el trabajo que llevas a cabo en Los Fabulosos Cadillacs con el de Mimi Maura?
Totalmente diferente. Yo en Los Fabulosos Cadillacs soy el saxofonista de una banda que tiene 40 años de trayectoria, en la cual me comporté de una forma harrisoniana o ringostariana, porque acá Johnny y Paul son Flavio y Vicentico, en la parte compositiva. En la parte de arreglos siempre se hicieron de una forma bastante democrática.
En el caso de Mimi, fue un proyecto en el cual ya no estoy pero que creé junto a Mimi Maura en el año 1996, de la cual soy el compositor, arreglador y decidiologo principal. Mimi ahora maneja su carrera sin mí.
¿Cómo fue el proceso creativo de la serie de EPs El Pasado?
Bueno, solamente edité uno por ahora. Mi intención es que después de 40 años de tener proyectos sucesivos que no tenían relación entre sí, y que cada proyecto que iniciaba descartaba el siguiente, llámese Cienfuegos nunca tocó temas de Cadillac, Mimi Maura, El Siempre Eterno y Los Sedantes, que jamás tocó un tema de ninguno de los proyectos anteriores. En este caso me pareció interesante y atinado revisar un poco mi carrera y descubrir qué había. Las tres canciones que grabé pertenecen a tres proyectos diferentes.
Grabé una canción de cada una de esas bandas y les di el carácter de la banda que toca conmigo ahora, o sea, la banda que toca conmigo en vivo toca esas canciones. Las grabé para que sean parecidas a lo que se puede escuchar en Spotify hoy.
¿Qué te llevó a reversionar canciones? ¿Tienen algún significado en especial para vos?
Sí, tienen un significado especial. Sobre todo, centralmente la parte lírica. Son frases y canciones que yo quería volver a cantar y volver a interpretar. Tienen mucho que ver con cómo me siento ahora, en esta etapa nueva de mi vida. Entonces necesitaba sí o sí tener un contacto con frases que me ubicaran en lo que yo siento hoy en día. Así que sí, la decisión de tocar esas tres canciones y no otras fue exclusivamente por la letra.
Luego de lanzar 15 discos, recorrer 4 continentes y hasta ganar un premio Gardel con Mimi Maura, ¿sentís que hay alguna meta, sueño u objetivo que aún no cumpliste?
Dejé de ser parte de Mimi Maura hace unos cuantos años. Si bien produje, compuse y arreglé el último disco que salió en 2022, que se llama Alma Dentro, fueron muchos viajes de una carrera que es impecable. Creo que cumplimos todos.
Inclusive, el haber sido un artista mucho más popular. Fue una decisión de no seguir el camino para ser eso. Por un lado, ganas de que venga mucha gente a vernos, pero por otro lado, no hacer nada para que esto suceda. Mimi nunca grabó una canción comercial, no grabó duetos con Tini, ni con Wos, ni con nadie de esa gente. Sí hizo duetos con bandas de punk, como Dos Minutos, Kapanga, y en su momento con Los Piojos. Nunca del lado más pop de la canción, sino del lado más comprometido con la artística.
¿Qué te llevó a crear una nueva banda después del éxito de Los Fabulosos Cadillacs?
Básicamente, hago diferentes bandas y proyectos porque es lo único que sé hacer. No tengo las cualidades de otros músicos que saben hacer otras cosas. Mi vida gira alrededor de estos proyectos. Con una banda como Cadillacs, que eventualmente para un par de años o tiene su proyecto artístico basado en el siglo XX, si bien hicimos algunos discos y algunas canciones en el siglo XXI, el 90% pertenecía al anterior. Me parecía un poco aburrido no hacer nada en mi casa.
No veo Netflix, ni me quedo viendo la tele o hueveando demasiado con el teléfono. Así que lo que hago son bandas de rock diferentes y ahora estoy asociado a un club, que se llama Strummer Bar en Palermo, junto a Leo y Luciano de Ataque 77. Así que tengo otra actividad más, que es la de regentar un club de rock and roll.
Creo que la generación nueva tiene un problema al estar expuesta en las redes. La vida real no está en las redes. Entonces cuando lo llevás a la vida real, lo que sucede es un poco incómodo.
Si tuvieras que elegir entre Hacia el cosmos, Para siempre no es suficiente y El fin del amor, ¿cuál sentís que te representa mejor hoy?
Diría que Para siempre no es suficiente de El Eterno Ciego, si tengo que elegir una. Tiene una lírica y expresividad que me interesa mucho presentar.
Además del Volumen 38 de Post Punk Junk Fest, ¿qué otros proyectos para este fin del 2024?
Estoy de gira con Fabulosos Cadillacs, estuve en México, Chile, Bolivia. Voy a seguir con Los Basura y tocando como Rotman. Voy a seguir djoqueando y trataré de seguir vivo hasta fin de año.
¿Hay algún artista de la actualidad, como Wos y Trueno, con el que quisieras hacer una colaboración?
Definitivamente no, ni con Wos o Trueno. Trueno subió al escenario de Cadillacs el año pasado creo. Considero que es un rapero decente pero hay algunas actitudes de los muchachitos que no coinciden con mi ética. Creo que la generación nueva tiene un problema al estar expuesta en las redes. La vida real no está en las redes. Entonces cuando lo llevás a la vida real, lo que sucede es un poco incómodo.
No me interesa ninguno de esos raperos. Sí me interesa K4. Creo que Rym Carl (la banda de Dillom) tiene una propuesta muchísimo más interesante y superadora. K4 me parece, sin lugar a dudas, el mejor artista nuevo, por muchísima distancia de los Dukis, los Wos y los Truenos. Tiene la cualidad de representar lo actual, a través de la vida interconectada por redes, pero a diferencia de los otros muchachitos, no se deja llevar solamente por la fastuosidad de los views de cualquier tarado sentado atrás del teléfono.
No tiene ningún valor la cantidad de views o la cantidad de seguidores que tengas, no significa nada. Por ahí sí en tu bolsillo, pero no en tu calidad artística. Soy muy feliz de compartir con K4 sobre todo. Saramalacara me parece una gran artista y Dillom me parece que tiene otra actitud y otro concepto sobre lo que es la aproximación de un escenario. Dentro de esos pibes hay algo distinto y no lo patético de decir “bueno tengo 6 millones de seguidores y lleno un River para poner una escenografía espantosa”.
¿Tuviste alguna experiencia en la industria musical que te haya marcado?
Transcurrí las tres etapas centrales de la industria musical. De cuando se hacían vinilos y cassettes, a cuando pasamos al compact disc y los CD’s, y luego a esta última etapa digital en la que los artistas estamos absolutamente robados por Spotify, Apple Music, Deezer, etc.
Entonces, pasé las tres etapas del negocio de la música y ninguna de ellas fue favorable para los artistas. Si bien se facturaba muchísimo más en la etapa de los compact discs, no llegaba a la mitad de lo que te corresponde.
¿Cómo definirías tu música actualmente?
Yo soy un viejo punk, pertenezco a la primera escena de punk-rock en Argentina. Aunque no soy un punk al estilo de Marcelo Pocavida, mi gran amigo, o como era Gamexane, crecí con ellos, vivimos en las mismas casas y tocamos en los mismos grupos. Mi música siempre ha estado conectada a la escena del punk y del post-punk, con un acercamiento fuerte al reggae. Esa mezcla define mi sonido actual. Básicamente, mi música está impulsada por el descontento y el odio hacia la raza humana, y por eso tiene esa carga punk, pero también tiene una vibra de reggae que siempre me acompañó.
Después de ser parte de muchos conjuntos, te lanzaste como solista, ¿cómo surgió dar ese paso?
Principalmente porque nunca lo había hecho. La necesidad de dar ese paso surgió del deseo de hacer cosas que nunca había hecho antes. Si no experimentás y te desafiás, te estancás, envejecés y morís creativamente. Decidí lanzarme como solista porque siempre había dicho que no lo haría, y me pareció interesante desafiar ese límite que me había autoimpuesto. No fue un capricho, sino una manera de moverme fuera de mi zona de confort y enfrentar nuevas situaciones que me permitieran crecer como músico, en lugar de quedarme repitiendo lo mismo.
¿Qué consejo te darías si pudieras volver el tiempo atrás?
Sin dudas, no me habría ido de Los Cadillacs en 1997 de la forma en que lo hice. Me habría quedado a participar en La Marcha del Corazón Solitario, que fue un discazo. En retrospectiva, fui bastante engreído en algunos momentos con la banda. Me fui muchas veces, principalmente porque siempre quise tener razón. Algo que aprendí con los años es que tener razón no significa absolutamente nada.